lunes, 19 de noviembre de 2018

Entrevista a la autora del libro ‘La orientación invisible’



Los homosexuales han luchado durante siglos (siguen en ello) para que se reconozca su derecho a estar con una persona de su mismo sexo. Los transgénero y transexuales defienden que se escrute su libertad para mutar de género. Los heteros son una corriente bastante cómoda a la que de vez en cuando le da por decir que tiene más derechos que el resto y los bisexuales piden encarecidamente que nadie meta las narices en que hoy les apetezca estar con una señorita y mañana con un señorote. Sin embargo, se nos escapa sin saberlo un grupo. A menudo ni siquiera las otras minorías son conscientes de su existencia. ¿Cuáles son los derechos que reivindican los asexuales?
Para muchos la palabra consiste tan solo en un término, la definición biológica de una reproducción no corporal o simplemente cualquier cosa que carezca de relaciones sexuales. La escritora norteamericana Julie Sondra Decker (1978) publicó en septiembre un libro llamado The invisible orientation (La orientación invisible) para hacer constar que la asexualidad no es un vocablo, sino «un movimiento». Ella lo es y quiere explicar al mundo que su preferencia es una inclinación colectiva que a menudo se siente vulnerada sin que nadie se haga cargo de ello.
Julie, ¿qué es la exactamente la asexualidad?
Hay distintos modos de verlo. Según la mayoría, es una falta de atracción sexual; casi todas las personas asexuales dicen que ellos no se sienten atraídos sexualmente a otras personas. Con menos frecuencia, se define asexualidad como no estar interesado en el sexo, o simplemente no valorarlo.
Si es la falta de atracción sexual o la falta de su valoración o simplemente la falta de sexo, ¿por qué lo consideras una orientación sexual?
No considero la «falta de sexo» como una orientación sexual. Si alguien no tiene relaciones sexuales, a eso se le llamaría castidad, o celibato o abstinencia – todas esas palabras describen el comportamiento-. La asexualidad es considerada una orientación sexual porque describe experiencias de atracción, aunque sea atracción hacia nadie.
Tú eres asexual. Sí, lo soy.
¿Y tú crees que la gente en general sabe que existís como movimiento?
La gente sabe que hay personas que no quieren sexo en absoluto, o que no quieren practicarlo mucho, pero por lo general piensan que se trata de un trastorno.
Por eso escribiste el libro.
Básicamente los asexuales necesitamos recursos convencionales para hacernos visibles, para explicar lo que significa asexualidad y que la sociedad lo comprenda.
Supongo que a veces se hace difícil de concebir para algunos que no querer sexo sea una inclinación sexual ¿Qué es eso en lo que la gente está equivocada respecto a esta «orientación»?
Muchas personas piensan que la asexualidad es lo mismo que no tener relaciones sexuales, y eso no es cierto. Piensan que los asexuales no tienen relaciones románticas, ¡y muchos sí las tienen! Por lo general se cree que las personas asexuales tienen un trastorno o una afección que les hace así, pero la asexualidad no es una enfermedad ni tiene que ser propia de personas que se sientan solas, o que son demasiado feas para obtener un compañero o que un día «encontrarán a la persona adecuada» y dejarán de identificarse como asexuales… Lo que a mi me gustaría conseguir es que la sociedad sea más respetuosa con los que nos definimos como asexuales.
La verdad es que opino que has acertado en el título de tu libro. Se sabe muy poco de vuestra orientación. No sé si te importa que te cuestione un poco acerca de ella.
Adelante.
Julie, ¿eres virgen?
Yo nunca he tenido relaciones sexuales. Muchos preferimos no incluir el sexo en nuestras vidas.
Y una persona asexual, ¿nunca se siente excitada?
Varía. Algunas personas asexuales experimentan excitación sexual. Algunos no lo hacen.
Pero si tienes excitación, dejas de ser asexual…
La capacidad para excitarse sexualmente no está relacionada con si alguien es asexual.
¿Cuál es tu opinión acerca de tener sexo? Quiero decir, ¿existe algún tipo de relación corporal para los asexuales, aunque no intervengan los órganos sexuales? Por ejemplo, ¿hay besos en la boca?
Yo personalmente no estoy interesada en el sexo ni de acuerdo con él. Tampoco me gusta besar y no deseo una pareja. Pero las opiniones sobre esto entre asexuales varían enormemente. Su concepción del sexo, su opinión sobre besarse, otros tipos de intimidad física… Están desde los que no toleran ningún tipo de sexo a los que les gustan los besos y los abrazos.
Hablemos de amor. ¿Un asexual puede enamorarse?
Es lo mismo: Algunos lo hacen, otros no. Orientación romántica es diferente a orientación sexual.
Y en el caso de un asexual enamorado, ¿cabe la relación con un pareja que no sea asexual?
Sí, y las relaciones con más de dos personas a menudo incluyen a personas asexuales también. Las personas asexuales somos pocos frecuentes, así que si queremos tener una cita, a menudo es difícil encontrar otras personas asexuales. La mayoría de personas asexuales que tienen relaciones románticas lo hacen con parejas que no lo son.
Supongo que habrá casos en los que el asexual renuncie de su condición por enamoramiento. ¿Es frecuente entre asexuales cambiar su orientación a lo largo de la vida?
Para la mayor parte de las personas (incluyendo las asexuales) una orientación sexual es una experiencia para toda la vida. Las orientaciones sexuales describen patrones de vida que han sido coherentes en el pasado y el presente. Sabiendo lo que experimenta una persona en su pasado se puede esperar que va a ser en su futuro. Sin embargo, algunas personas, de cualquier orientación, son sexualmente fluidas y sí experimentan ese cambio de orientación. Los asexuales en el mismo grado que el resto.
Tengo entendido que el objetivo de vuestra reivindicación, más allá de estar dirigido a la sociedad heterosexual, también es un llamamiento de inclusión que lanzáis a las otras minorías. ¿Cuál es el problema? ¿Agrupaciones como la LGTB no os tiene en cuenta como colectivo?
Yo creo que tiene sentido que las personas asexuales sean parte del entramado global de este movimiento, porque muchos de nuestros problemas vienen del mismo lugar. Se espera de nosotros que tengamos deseo sexual únicamente por gente de nuestro distinto género, y se define nuestro éxito en función a esas relaciones. Opino que los miembros de la LGBT son también los únicos capaces de entender algunas de las dificultades que experimentamos como forasteros en una cultura que no nos acepta. Sin embargo, algunos de sus componentes piensan que los asexuales no deben ser incluidos. Estos últimos argumentan que no hemos sufrido de la misma forma o en la misma medida que ellos (y a veces eso es cierto), pero no creo que la cuantificación de cuánto daño han hecho a unos o a otros deba ser la única razón para poder organizar y difundir el conocimiento. Por suerte muchos activistas homosexuales aceptan y entienden que tenemos objetivos similares y que deben ser aliados.
AVEN son las siglas que os representan a nivel internacional. ¿Eres parte activa de esta plataforma?
No personalmente. Tengo una cuenta allí porque es la mayor organización específica asexual en línea. Mucha gente ha encontrado en ella un buen recurso para hablar de sí mismos y aprender acerca de otras personas.
Dejas claro en tu libro que la asexualidad no es una enfermedad ni un problema mental ni un caso de homosexualidad escondida. Y reivindicas que hay otras maneras de no ser respetado. Cuando hablas de respecto al asexual, ¿de qué estamos hablando?
El respeto a la asexualidad implica no contribuir a una cultura sexual obligatoria, es decir, esperar que todas las personas tengan sexo y utilizar el éxito sexual como medida de valor de una persona. La mayoría de formas de faltar al respeto a las personas asexuales implican simplemente el hecho de negarse a reconocer que la asexualidad es legítima, cuando se nos presiona para encontrar una respuesta diferente.
La experiencia de la discriminación de las personas asexuales puede manifestarse de muchas maneras: algunas son expresiones más violentas, como la llamada «violación correctiva», que es cuando una persona que se identifica como asexual da a conocer su inclinación y otra piensa que puede ser «curada» si es forzada a tener relaciones sexuales. También es un estigma el rechazo de la familia, los amigos, los compañeros…; y en ocasiones también existe una discriminación institucional, como en el caso de individuos que son despedidos o acosados por no participar en la cultura sexual o no estar dispuestos a aceptar proposiciones de alguien de la oficina. También se nos ha explicado que el matrimonio tiene que implicar sexo y no se acepta la adopción si no se tiene un problema físico. Hasta supone un problema en inspecciones de inmigración, que pueden juzgar un matrimonio como falso si no ha habido sexo entre ellos. Somos tratados como personas heterosexuales «fallidas» y acosados por esto. A veces, incluso en nuestras propias familias.
Escrito por Jaled Abdelrahim para yorokobu.es

Mujer asexual cuenta cómo fue crecer en un mundo hipersexualizado


La apodaron “señorita sin hormonas” y hasta hoy enfrenta a su entorno que no puede aceptar que su falta de interés sexual no sea una enfermedad, si no que su orientación.
Ya a sus 15 años, Julie Sondra Decker (de Florida, EE.UU.) se definía como alguien “no sexual” para intentar explicarle a sus pololos por qué no le llamaba la atención tener relaciones con ellos y, sobre todo, a sus amigas, por qué parecía ser la única del grupo que no tenía mayores curiosidades con respecto a descubrir la vida sexual.
“Simplemente, tenía una completa falta de interés en el sexo y todo lo relacionado a él. Nunca me había sentido atraída sexualmente a otra persona, ni a mi pololo, ni al más guapo del colegio, ni al galán de las películas. No me interesaba, punto”, escribe hoy Julie, a sus 36 años y ya definida como asexual, en su libro “The Invisible Orientation: An Introduction to Asexuality” (la orientación invisible: una introducción a la asexualidad).
Allí, la autora relata lo que fue crecer bajo apodos como “señorita sin hormonas”, y las contantes opiniones de su entorno sobre ir al doctor para ver si no le pasaba algo grave, que admitiera que en realidad era homosexual o que pensara en un futuro sola y rodeada de gatos, si finalmente no mostraba un real interés –que incluyera lo sexual- por alguien.
Asimismo, explica lo que se cree, engloba al 1% de la población, y que no es otra cosa que una falta de atracción sexual hacia nadie. Es decir, y tal como la misma Julie lo ejemplificaría, una persona demasiado sensual para la mayoría, le es atractiva a ella sexualmente, “tanto como lo haría una tortuga”.
“(En mi juventud) todo el mundo que conocía encontraba el sexo fascinante y tenía sus relaciones complicadas al respecto, pero para mí no era tema. Podría decir si alguien es físicamente atractivo de forma general, pero eso no me genera ninguna reacción o deseo por estar cerca de él, poseer o de alguna forma o tocarlo”, explicó la autora al sitio Salon.com.
Allí, también comentó estar feliz con su vida, salvo que ha debido enfrentar constantemente a su entorno, que intenta “sanarla” del mal que, ellos creen, la aqueja; además de vivir un poco aislada de un mundo que ella considera hipersexualizado.
Al ser consultada sobre algo que la gente con una vida activa sexual podría aprender de los asexuales, en cuanto a relaciones, la autora comentó que un no asexual que intente llevar una relación con un asexual, podría perfectamente aprender que el compromiso en pareja no se basa solo en la vida sexual, algo que, tal como piensa Julie, parece ser el centro de vida de muchas personas.
“Algunas parejas ‘mezcladas’ (asexual con no asexual) han adoptado un estilo de relación no monógama, enfocándose más en otras actividades íntimas, que hacen de una relación romántica, la unión bella y exclusiva que es”, agregó.
Entrevista a Julie Sondra Decker

No busco enamorarme, no quiero sexo, dejame ser feliz


¿Qué pasa si no tenés deseos sexuales con nadie? ¿Qué pasa si no sentís la necesidad de enamorarte?
Muchísimas cosas. El afuera, la otredad y el dolor de una sociedad que no perdona al distinto. Lo social, el sistema, los padres y una fuerte historia de vida de una asexual arromántica que pudo, luego de mucho andar, definirse como tal.
[Foto de arena de la playa donde está escrito: “Soy asexual”: Es un mensaje en la arena que le dejé a un tipo que me siguió desde Mar de Ajó hasta San Bernardo. El tipo lo leyó y se fue a la mierda.]
“Una persona asexual es alguien que no siente atracción sexual hacia otras personas. Contrariamente al celibato, que es una opción, la asexualidad es una parte intrínseca de la persona. La asexualidad no hace que la vida sea peor ni mejor, sólo diferente de la vida de la mayoría de la gente sexual”, explican desde la comunidad AVEN (Asexual Visibility and Education Network).
Viviana G.
Me dí cuenta de que estaba “fuera de sintonía” cuando por primera vez se me tiró un chico a los 11 años. Yo no podía entender por qué alguien podía gustar de una persona sin siquiera haber hablado con ella. Y mucho menos podía entender por qué mis compañeras insistían en que le diga que sí, no sabía de qué me estaban hablando, no comprendía cuál era el objetivo de estar de novio. Jamás antes había tenido en cuenta el hecho de estar de novia o casarme.
A los 15 ya decía que nadie me gustaba abiertamente, no me interesaban los noviazgos y nadie me despertaba interés ni amoroso ni sexual. Me interesaba estar con mi grupo de amigos, pero no tenía la mínima intención de otra cosa que no sea la amistad.
Mi primera pareja fue un gran amigo cuando tenía 18 años, tuve una relación sexo-afectiva durante dos años aproximadamente. Lo que me llevó a mantener relaciones sexuales fue, por un lado no perder su amistad, y por el otro lado el deseo de tener hijos. Si bien practicaba sexo, no tenía impulso sexual hacia él y tampoco me preocupaba no tenerlo.
Ya separada, mis amigos solían tener relaciones sexo-afectivas habitualmente y yo era la única en el grupo que estaba sola en ese aspecto. Ahí fue cuando comenzó el “reclamo social”. A mis 20 empecé a padecer un fuerte mandato del cual yo quedaba fuera, y no sólo no tenía cabida sino que además sentía el peso de la demanda.
“No puede ser que nadie te guste, alguien te tiene que gustar”, “Todavía no conociste la persona indicada”, “Sos así porque te cogieron mal”, “Todavía no probaste la mía”, “Sos una lesbiana reprimida” eran las frases más comunes que recibía. Y por la falta de interés ante una insistente propuesta llegaba las frases de despecho como: “a vos no te cojo ni tapándote la cabeza con una almohada”, y recuerdo que una vez alguien me dijo “No te cojo aunque seas la única mujer en una isla”.
No te deseo
Este suplemento habla de coger. Las películas de amor, hablan de coger. Tus amigos y tus amigas, siempre, en algún momento y entre mate y mate, hablan de coger. Tus padres sueñan con que algún día te enamores y formes una familia, ergo, coger. Las publicidades te incitan a coger. A ser sexy para coger, lindo para coger, fresco para enamorarte y coger. Y vos que te pudrís de tanto amor y oxitocina ponés música para relajarte pero tampoco. El 90% de las canciones hablan del amor y, ¡sí! ¡Adivinaste! De coger.
Entonces
Si no buscás enamorarte y no buscás coger, este mundo te queda muy incómodo. Los asexuales, que no son asexuados ya que tienen genitales e inclusive ganitasde pero no con vos sino con ellos mismos, viven en este sistema que nos obliga desde que abrimos los ojos a entender al sexo como algo natural y necesario. Y se encuentran con que su deseo no es lo que le contaron que debería ser. Un poquito de angustia te agarró, ¿no?
“Para Freud, la pulsión sexual es la base de nuestro deseo y la producción cultural se basaría en la sublimación (asexuación) de tales impulsos. Vale decir, simplificando: el deseo, la pulsión, es sexual y puede des-sexualizarse para transformarse en producción cultural. Desde el psicoanálisis freudiano, entonces, la asexualidad podría intentar entenderse como una suerte de `sublimación´. Sin embargo, autores franceses posteriores como Deluze plantean que el deseo es producción, impulso, creación y luego puede sexualizarse. La sexualidad para estos autores constituye una forma más del deseo y no la base. Es una gran diferencia”, afirma Patricia Alejandra Pomatti, psicóloga y especialista en el tema.
Osea, para Freud el deseo es sexual y luego se transforma en otra cosa (estamos en condiciones de asegurar que Alejandro Dolina está bastante de acuerdo con este señor), en cambio autores más actuales, plantean que primero nace el deseo como producción y luego se transforma en ganitas de tocar.
La asexualidad existe, respira, anda, vive, habla y tiene un lugar en este espacio. Con estadios académicos y de historias de vida, desde Diario Registrado intentaremos darle voz a un tema polémico que genera dudas, que tiene pocas respuestas y del que se sabe menos de lo que se sospecha.
El temita social
Es que, en realidad, que te guste coger es como que te guste más el chocolate que un paquete de papas fritas. No hay mucho más que eso. Si bien el sexo está visto y catalogado como natural, ingerir alimentos también, y bien puede pasarte que no te cope demasiado comer. Pero ahí está el sistema, presionando para que sí te guste, porque si comés consumís y hacés al mundo andar. Si cogés, te ordenás porque después de lo primero viene lo segundo que es casarse, y ahí vamos, repitiendo y respetando el status cuo.
“Desde hace doscientos años aproximadamente, se ha implementado una biopolítica tendiente a administrar la vida y el deseo de los ciudadanos a través de disciplinamientos y normas. Las normas no son leyes. Las primeras sancionan y marcan binariamente lo que está permitido y lo que está prohibido. No cumplir es delito y la sanción es jurídica. Las normas, en cambio, son más sutiles pues marcan lo esperable, lo normal. Lo que se desvía de lo normativizado, es patológico y la consecuencia es etiquetar como enfremedad y/o la censura social”, detalla Pomatti y agrega: “La vida social multiplica imágenes que ratifican y refuerzan la heteronorma que promueve que la mujer debe ser bella, flaca, sin arrugas, `femenina´. Que el hombre debe ser protector, `levantarse a todas las minas´. La vida social genera sexualidad. Funciona como una norma disciplinadora, marca el modo en que debemos vivir”.
Así como todo es cultural, el sexo no se escapa de dicha afirmación y es la sociedad quien moldea estos supuestos y naturalizados esquemas de reproducción. Porque las relaciones sexuales existen desde siempre, pero el sexo se fue formando a medida que los sistemas económicos fueron cambiando. Y eso que se escribe al pasar, como un dato más, será nota muy pronto. Porque la sexualidad tiene historia y todo lo que es de una manera, es de esa manera por alguna razón.
Coger no es amor
En este caso, para Viviana G. como para muchos otros asexuales, el sexo no es el único inconveniente que sufren, también sucede otra “ausencia”: el impulso amoroso. Dentro de la asexualidad hay distintos rótulos que responden a distintos sentires de quienes se definen como tales. Dentro de la asexualidad también hay etiquetas: asexuales románticos, románticos sexuales, asexuales birrománticos y muchos rótulos más. Al respecto Pomatti admite que la multiplicación de las etiquetas dentro de los colectivos también excluye, pero aún así, es necesaria. “Considero que es una lucha por un lugar en el mundo luego de tanta exclusión. Cada uno de esos nombres, divisiones y subdivisiones representan un lugar en el mundo, un pasaporte a la visibilidad”, explica.
Y sí. Acá nos encontramos con algo aún más interesante. El sexo por un lado, el amor, tranquilito y sin hacer mucho escándalo, por el otro. “Que las personas asexuales diferencien entre aquellos que suelen enamorarse de un otro y los que no (románticos y arrománticos), es muy interesante pues implicaría que la sexualidad queda diferenciada del amor, algo que los disciplinamientos culturales se habían ocupado de unir. La `norma´ indica que sexo y amor van juntos, pero a través de la asexualidad podemos empezar a pensar no sólo que el sexo y el amor romántico serían asuntos que no se implican necesariamente, sino que también la sexualidad misma no es la base de todo deseo”, puntualiza nuestra especialista.
La amistad, la comida, las risas, las buenas películas, los paisajes, los juegos, la familia. Todas esas pequeñas cositas placenteras son ejes de disfrute y quienes sienten la asexualidad, las exprimen con naturalidad.
Viviana G.
Cuando alguien me invitaba a salir yo no sabía que tenía otras intenciones además de ir al cine, por ejemplo, porque esa intención no se me cruzaba por mi cabeza, entonces me ganaba el “sos una histérica” con bastante frecuencia. Esto hizo que empezara a limitar mis salidas, a crearme cierta desconfianza sobre las intenciones del otro hacia a mí y por ende a limitarme en mis amistades.
Durante varios años padecí estas agresiones, por no sentir el interés que la mayoría de las personas sienten, lo más importante para ellos: tener sexo. Hice algunas pruebas pero todas ellas fallidas, tenía la capacidad para complacer pero no era algo espontáneo y terminaba aburriéndome.
A los 30 años, aproximadamente, nuevamente tengo una pareja luego de una larga amistad. Fue una relación que duró años, muchos años. La sociedad te inculca que hay que tener una pareja (y esto sí o sí viene con sexo incluido sino no es amor), que lo normal es tener una relación sexo-afectiva sino estás incompleto. Tenés un bombardeo continuo de que te tiene que interesar mantener relaciones sexuales sino está algo mal en vos. Yo estaba en pareja y ponía todo de mí para poder sostener la relación, pero hacía el esfuerzo en silencio. Mientras tenía sexo me preguntaba a mí misma qué me pasaba que no podía engancharme con eso, muchas veces lloré en silencio y cada vez me pesaba más ese mandato social que me era totalmente ajeno. Y me era ajeno porque por más que sintiera muchísimo afecto hacia mi pareja, él no me despertaba interés sexual.
Papá, mamá: se calman
Si hay algo que con condiciona son nuestros padres. Quienes tenemos la suerte de tenerlos, quienes lamentablemente los padecemos, sabemos bien cómo influye lo que ellos quieran y busquen respecto a nuestra vida. Pomatti marca y señala en ellos bastante responsabilidad a la hora de salir, lo más cómodo que se pueda al mundo, a gritar que no, que basta, que no querés ni te interesa enamorarte ni cogerte a otros.
“En la cuestión familiar se marca un problema muy profundo. En los padres, cuando tienen un hijo, hay un aspecto narcisista que suele operar con mucha fuerza: el hijo viene a colmar en alguna medida, necesidades narcisistas de los padres. Se desea que sea bello, sano, exitoso, felíz, en un modo que enorgullezca. A la vez, el hijo se siente orgulloso y gana en confianza y autoestima al sentir que sus padres se sienten orgullosos de él. Los padres suelen presionar para que sus hijos cumplan con su ideal (el de los padres) y para el hijo es muy doloroso sentir que no lo logra pues parte de su autoestima se ha venido construyendo según cuanto sus padres están satisfechos con él. En este punto creo necesario aclarar que los padres suelen someter a esta especie de “dictadura emocional” a los hijos en aspectos que exceden la sexualidad (futuro profesional, gustos, estética, modo de ser, destino) y el trabajo interior deseable apuntaría a: en el caso de los padres, a poder soltar, a darse cuenta de este mecanismo que ata a ambas partes y, en el caso de los hijos, a ser fuente de su propia autoestima, a poder liberarse de mandatos”, aconseja.
Vivivana G.
El año pasado, mirando una película francesa me encontré con una frase realmente matadora que decía así “Quien aprecia la vida aprecia el sexo” y sentí un gran enojo. Ahí pude entender por qué una persona que no siente interés sexual hacia otros puede sentirse tan mal. Cómo es que el entorno (la familia, amigos, medios de comunicación, etc.) hace sentirte incompleto, roto, perdedor hasta el punto de no apreciar la vida si no entrás en el terreno del “deber ser”.
Hoy lo puedo ver de otra manera porque sé que sencillamente siento de esta forma y nadie, ni siquiera yo, puede obligarme a sentir lo que no me interesa. Sé que lo que no te mortifica no tiene por qué ser un problema, sino que el problema justamente se crea cuando uno intenta ser lo que no es.
Como el sexo cambia como cambian las modas, aunque más lento y más dificultosamente, las lógicas deben acomodarse al cuerpo. Hay una fuerza que empuja el todo hacia adelante, y hay bordes que van quedando atrás, disconformes y curiosos de no sentir aquello que el sistema señala como correcto. La comunidad asexual argentina, así como tantas otras a nivel mundial, buscan darle a esas personas disconformes con el menú, algo nuevo y distinto. Saberse y respetarse así, como cada uno desea ser, es una buena manera de empezar siquiera a pensar que cada uno puede realmente hacer de su culo un florero.
Artículo de Paula B. Giménez
Activismo asexual YTSAA (Yo también soy Asexual- Argentina)

El Manual del Asexual 1ª Parte: La Perspectiva de un Ace sobre una Sociedad Sexo-Positiva



Es fascinante lo seguido que la industria se enfoca en el concepto de “el sexo vende”. Revistas, [anuncios] espectaculares, televisión y sitios web por igual están colmados de “mamacitas candentes” y “hombres musculosos” con tal de captar la atención y vender sus productos. Debe ser efectivo, ¿cierto? Después de todo, las compañías de publicidad aún se apoyan fuertemente en esta idea. No puedo describir la frecuencia con que personalmente he visto un par de tetas estampadas junto a un producto líder en ventas (a menudo me pregunto si algunos consumidores piensan que van a obtener un trato por esas, también). Sin embargo, no muchos se toman el tiempo para notar que, a veces, la manipulación de “el sexo vende” no necesariamente funciona tan bien, especialmente para alguien no tan proclive al sexo.
Para empezar, como lo implica el título, soy asexual. Para aquéllos de ustedes no familiarizados con la terminología, esto significa que no siento atracción sexual y me repugna la idea de tener sexo. No, no todos nosotros en la comunidad asexual interpretamos nuestra asexualidad con esta definición exacta, y aun cuando el acto físico es algo que no me apetece, aún tengo la capacidad de excitarme (lo cual no me vuelve nada menos asexual, lo prometo). Claro, hay días en que me siento desconectado del resto del planeta y me cuestiono si algo anda mal conmigo, ¿pero acaso no nos pasa a todos en algún punto de la vida? (Oigan, quiero decir, si no, ¡compartan sus secretos! Ja ja). No obstante, estoy orgulloso de ser “ace” porque es mi identidad – una identidad con la que estoy cómodo y que puedo llamar mía propia. Lo sé lo sé – las etiquetas parecen un poco sobrevaloradas, pero para algunos de nosotros, nos dan sosiego y un sentido de pertenencia en una existencia de otro modo inclemente.
Para ser sincero, aun cuando prefiero no ser parte de ello, me parece algo notable que algunas culturas están más expuestas a la sexo-positividad, incluyendo la mía. Los cuerpos son cuerpos por una razón, y el sexo es una parte natural en el ciclo de la vida. Avergonzar ese proceso es ilógico, especialmente si está determinado biológicamente que ha de suceder. Lo que es alarmante es que el acto sexual se ha transformado en este objeto de posesión que lo consume todo – o sea, un trofeo – y una razón para negar la verdadera intimidad emocional. Si tú, mi querido lector, tienes orientación sexual1, ¡siéntete libre de convenir con mi opinión en este tema! ¡Entiendo que ésta es una implicación bastante inquietante para nosotros dos! Personalmente, este estilo de vida es uno del que no deseo formar parte, mucho menos si añado todas las razones por las que me considero asexual. Aun cuando tengo tanto una ausencia de deseo como una repulsión hacia el coito, esto aún tiene un impacto en mi vida, especialmente a través de mis esfuerzos por formar relaciones. Por un lado, es un proceso difícil encontrar una pareja que no requiera sexo o por lo menos conectar con alguien dispuesto a aceptar mi estilo de vida asexual.
Adicionalmente, familiares me han dicho que debería ponerme en el mercado – que jamás podré proporcionar a mi futuro cónyuge una relación satisfactoria si mi amor [por él/ella] no se manifiesta físicamente (ya sabes… si no tengo sexo; esa es una suposición horrible y dañina acerca de alguien, por cierto, ya que hay otras maneras de expresar afecto físico). Estas experiencias, si bien desagradables, me han permitido armar una idea concebida como un acuerdo conjunto en la visión de la sociedad sobre una relación. ¿Listo para ella? Existe este supuesto requerimiento que afecta a todos los géneros: brindar resultados físicos. La mayoría de la gente cree que esto se constituye en proporcionar satisfacción física o – una pista – tener hijos. No es que haya nada de malo en ser padre, pero la reproducción con frecuencia se usa como una expectativa en lugar de una elección. Ahí es donde yace el problema. Como yo lo veo, esta filosofía, amplificada por los medios y el negocio de la publicidad, tiende a acarrear dolor junto con el placer. Para un concepto que la mayoría tilda de efectivo, hay varios individuos motivados por el sexo que también son víctimas de esta impresión forzada dentro de la cultura sexo-positiva, dejándolos sin educación o maleducados a causa de su influencia. Es un ciclo realmente vicioso; las generaciones futuras están llegando a un mundo adulto sexo-positivo con las palabras “tabú”, “celibato” o “este es un tema incómodo de tratar” estampados en su mentalidad a partir de familias preocupadas o de la instrucción basada únicamente en la abstinencia. Cuando deciden caer en esa madriguera de conejo, por lo general van sin un conocimiento apropiado – ninguna experiencia en prevención de ETS/ITS, anticonceptivos, exploración de la orientación, consentimiento adecuado, o cómo dar/recibir placer (las familias que dieron a sus hijos el conocimiento apropiado sobre estos hechos se merecen una palmada en la espalda). Esto  se expande hacia comportamientos más dañinos, como un aumento de las agresiones/violaciones, la objetivación de las personas e ideales sesgados de la corrección anatómica (quiero decir, mira la industria de la cirugía plástica y dime que me equivoco). 1 N. del T. “sex-oriented” en el texto original, entendiendo la asexualidad como la ausencia de orientación sexual.
No creo que necesite expandir más por qué hay varias fallas en esta ideología, la cual conduce hacia mi argumento principal. Como una persona con orientación ace que mira como espectador y no como participante, siento que necesitamos sexo-positividad y educación sexual más POSITIVAS. Necesitamos que se nos presenten menos imágenes alteradas y malsanas del sexo y la belleza, y más aceptación de uno mismo. Si eres padre o planeas ser uno, no tengas miedo de contarle a tus hijos esto y aquello cuando llegue el momento; quizá no apruebes sus elecciones, pero estarás en última instancia manteniéndolos a salvo en vez de confundirlos con tácticas de miedo inefectivas (o peor, 100% efectivas). Además, los lazos no deben estar construidos sobre normas y regulaciones exclusivamente sexuales; la intimidad emocional puede ser tan poderosa para algunos como la intimidad física lo es para otros. Fomentar un balance para florecer puede ayudar en el desarrollo de límites saludables y entendimiento mutuo de la propia pareja o de ambos.
Espero que haber tomado un sorbo de mi té asexual no te haya dejado muy acalorado, querido lector. Me gusta mantener el agua caliente para tener una experiencia refrescante, y motivar que la lectura se realice con la mente abierta. Hasta la próxima, mantén tus relaciones sanas y felices. ¡Recuerda amarte a ti mismo y todos tus hermosos colores.

Traducción de: Erik O. Mata Guel

Amor o amistad, grupos en el colectivo asexual


Grupo para buscar pareja o amistad dentro del colectivo asexual. Durante los últimos años el colectivo asexual se mudó poco a poco a facebook, muchos de los grupos brindan un espacio inclusivo y sumamente activo, teniendo como base conocer a asexuales o gente del espectro asexual y formar vínculos.
Yo me identifico como [hetero / gay / lesbiana / bi / otra ] y aún así encajo en la definición de asexualidad, ¿Estoy equivocado?
No, no te equivocas. Muchos asexuales con “impulsos románticos” también tienen una orientación (sólo se enamoran de ciertos tipos de personas). Algunos asexuales pueden decidir sólo formar relaciones con cierto tipo de personas por una razón intelectual o simplemente puede ser una preferencia como preferir el sabor de chocolate al de fresa. Otros asexuales se identifican como bi-asexuales (o bi-románticos) porque sus relaciones asexuales no se basan en el género de la persona (tanto el chocolate como la fresa están muy buenos). Los asexuales pueden formar relaciones no convencionales y por lo tanto identificarse como poliamoroso u otra cosa.
No hay nada que te obligue a identificarte sólo como una única opción o condición. Tú podrías decidir identificarte como bi-asexual, o como poliamoroso y asexual, o como una persona asexual poliamorosa bi… o podrías inventarte una nueva identidad para ti. Pero recuerda, si encajas en la definición de asexualidad, eres bienvenido en la comunidad asexual.
Facebook (homo/pan/bi)
La comunidad LGBTQ fue una de las primeras en innovar, creo grupos en busca de amistad o amor, tiene un de los más grandes en diversidad y asexuales alcanzando los mi miembros.

Facebook nos brinda un espacio libre y seguro, los siguientes grupos son destinados a amor o amistad. Todos tienen como base la convivencia de nuestra diversidad. La vida en un grupo la hace el usuario ¡No dudes en hablar!
 A veces tengo sentimientos amorosos hacia otra gente, ¿eso significa que no soy asexual?
Mucha gente asexual tiene esos sentimientos y se puede enamorar. La atracción emocional y la atracción sexual están separadas de la atracción sexual. Para alguna gente las dos cosas van juntas, pero no están necesariamente conectadas.
Muchos asexuales dicen que tienen “impulsos románticos”. Eso quiere decir que necesitan intimidad con una persona especial, pero la intimidad que quieren no es sexual.

Dentro de AVENes también podemos encontrar grupos destinados a buscar pareja o conocer gente, el foro tiene un sector especial “Busco pareja romántica”, también un sector para hablar de lo que experimentamos “Orientación romántica”, para compartir vivencias, dudas, comentar sobre situaciones, pareja, relaciones mixtas. Un lugar para sentirse libre y compartir.

¿Soy aún asexual si me enamoro/experimento atracción romántica pero no quiero tener sexo?
Sí. Los asexuales pueden experimentar atracción romántica igual que los alosexuales (sexuales). Hay asexuales heterorrománticos, homorrománticos, birrománticos, panrománticos y arrománticos. La atracción sexual y la atracción romántica son cosas diferentes incluso cuando ocurren al mismo tiempo. La mayoría de gente que experimentan ambas son por lo menos capaces de experimentar atracción sexual sin atracción romántica (Por ejemplo, hacia extraños o famosos. Los ases (asexuales) románticos son justo lo contrario.
Muchos asexuales experimentan atracción romántica.
Azulvg, activista

Visibilidad, activismo y lucha


Comencé mi activismo casi de inmediato, treinta y dos años y mi voluntad. Llegué a la comunidad, casi de inmediato noté que la información sobre asexualidad era nula o confusa, que todos hablábamos en distintos  tonos, que no nos escuchábamos, que nuestra orientación estaba postergada detrás de la religión y la filosofía. En ese caos no se escuchaba mi realidad, no se reflejaba la de muchos. Que la realidad de los sin voz pasó a estar en facebook, donde muchas comunidades se crearon buscando luz, información, visibilidad “real”, sin magia, sin misticismo, desde el respeto. El caos no genera un ambiente grato para escuchar nuestra voz.
¿Por qué necesitamos una comunidad asexual?
Puede que decidas que una comunidad asexual no tiene importancia para ti, pero a otros asexuales les gusta compartir sus experiencias entre ellos.
Hay muchos beneficios que se pueden aprovechar en una comunidad asexual. Algunos miembros quieren hablar con otros con experiencias parecidas, otros quieren explorar la diversidad de las experiencias dentro de la comunidad. Algunos quieren hablar de encontrar amor, otros disfrutan conversando sobre las amplias posibilidades de las relaciones asexuales. Algunas personas querrían aprender a sentirse más cómodos con su asexualidad, otros quieren celebrar lo que son. Algunos quieren mejorar las cosas para el futuros de los asexuales, otros quieren correr la voz de que la asexualidad existe y está bien ser así. Algunos asexuales quieren debatir la teoría de la asexualidad y la sexualidad, otros simplemente quieren contar chistes o compartir poemas e historias. Algunos desean expresar su sentir, otros, saber que su existencia en este mundo es común a otras personas en las que su sexualidad ha sido aceptada totalmente en su entorno.
La comunidad asexual puede que sea para usted o no. Si crees que puedes beneficiarte escuchando las experiencias de personas con poca o ninguna atracción sexual, entonces deberías darle una oportunidad y entrar en la comunidad.
Incoherencias que escuché en el foro:
  • Es una forma de vida
  • Es algo sin importancia
  • No necesitamos visibilidad o activismo
  • Solo es un problema de conducta
  • La asexualidad es un trastorno
  • Somos ángeles en la tierra
  • Es una particularidad
  • Los asexuales no quieren hijos, para los padres asexuales está el espectro gris
  • Un asexual es virgen
  • Los verdaderos asexuales odiamos el sexo
  • No es una orientación, tampoco una condición es un padecimiento
  • Muchos de los asexuales somos feos
  • No sabemos comunicarnos
Los sin voz estamos cada vez más presentes, somos los que llevamos el activismo, los que levantamos nuestras banderas, los que nos hicimos activistas por fuerza, para que se escuche, para que se sienta la realidad que vivimos, para que los mitos de lo que somos dejen paso a la ciencia. La asexualidad es una orientación sexual.
¿Se educa con fundamentos? ¿AVENes tiene como fin educar? la educación le pertenece a los docentes, los que buscamos la verdad desde el conocimiento. Todo conocimiento es luz, y toda luz entendimiento, y la luz despeja el caos. Sin luz no hay visibilidad. Para educar hay que educarnos. Para dar a conocer hay que conocernos.
¿Los asexuales para qué quieren o necesitan “salir del armario”?
A algunos asexuales su asexualidad no les causa ningún conflicto, nunca tienen ninguna razón para mencionar el sexo y se sienten totalmente cómodos interactuando con los demás.
Otros asexuales se encuentran en situaciones en las que se espera que sean alosexuales. Se pueden sentir presionados a fingir atracciones sexuales para encajar y tener una vida fácil. Muchas personas encuentran que la gente a su alrededor habla constantemente de atracción sexual en sus conversaciones, bien sea hablando de sexo en la oficina o con expresiones tales como “¡mira qué piernas tiene ésa!”. Puede que sea más fácil seguir la corriente y fingir que tienes pensamientos y sentimientos sexuales, pero haciendo eso estás “en el armario”, tanto si lo haces para evitar vergüenza como si lo haces para tener una vida más fácil.
Algunos asexuales han descubierto que se sienten mejor después de decirle a la gente que son asexuales. Ya no tienen que quedarse callados cuando el sexo aparece en las conversaciones ni fingir interés sexual para encajar; pueden ser totalmente sinceros sobre quien son y lo que sienten.
Otra de las razones por las que plantearse salir del armario es aumentar la visibilidad y aceptación de los asexuales en nuestra sociedad. Mientras tú puedes sentirte perfectamente cómodo con quien eres, otros asexuales se sienten inferiores o piensan que tienen un problema. Cuantos más asexuales sean visibles en nuestra sociedad, más se extenderá la idea de la asexualidad como una parte válida de la experiencia humana. Una sola persona abiertamente asexual aumenta la probabilidad de que otros asexuales no tengan que sentirse avergonzados o piensen que tienen un problema.
Por supuesto, salir del armario es una opción personal y nadie te menospreciará si decides que no es lo tuyo.
Estamos a punto de llegar a las 81 mil visitas en los blogs de la comunidad asexual. Avenitas se creyó un caso perdido, me dijeron que no lo intente que era poco probable que resultara ¿Y sabés qué? resultó. La victoria es de quién se esfuerza, de quienes saben trabajar en equipo por el bien común y lo “común” es para total de la comunidad. Gracias a todos los usuarios y activistas que ayudaron y ayudan, que prestan su voz, porque en nuestra voz, nuestra visibilidad.
Patriciagr, activista   

domingo, 18 de noviembre de 2018

Aquí estamos y somos diversos


El problema no es la asexualidad, sino que hay muchas personas que la asocia directamente a la repulsión sexual, cuando la asexualidad es simple y llanamente la ausencia de atracción sexual.
Un asexual es una persona que no experimenta atracción sexual hacia otras personas.
A diferencia del celibato, el cual la gente escoge, la asexualidad es una parte intrínseca de quienes somos. Hay una diversidad considerable dentro de la comunidad asexual. Cada persona asexual experimenta cosas como las relaciones, la atracción o la excitación de formas diferentes. La asexualidad no hace nuestras vidas mejores ni peores, simplemente nos enfrentamos a una serie de desafíos diferentes a los que se enfrentan la mayoría de los alosexuales. La asexualidad es distinta al celibato o a la abstinencia sexual, las cuales son comportamientos, mientras que la asexualidad es generalmente considerada como una orientación sexual. Algunos asexuales participan en relaciones sexuales por distintas razones.
El punto es que no entienden los términos y muchas veces asocian asexualidad a la gente sexo repulsiva o sexo negativa, muy pocos asexuales sienten aversión o son antisexuales. No es lo mismo. Les vuelvo a explicar, asexual es la ausencia de atracción sexual; la posición ante el sexo la determina la persona, no su sexualidad.
La mayoría de la gente en AVEN ha sido asexual durante toda su vida. De igual manera que las personas raramente o inesperadamente pasan de ser heterosexuales a homosexuales, las personas asexuales raramente o inesperadamente se convertirán en alosexuales o viceversa. Una pequeña minoría pensará en si misma como asexual durante un breve período de tiempo mientras exploran y cuestionan su propia sexualidad.
No existen tests para determinar si alguien es asexual. La asexualidad es como cualquier otra identidad: en su esencia, es sólo una palabra que la gente utiliza para conocerse a sí mismos. Si en algún momento alguien encuentra la palabra asexual adecuada para describirse a sí mismo, le animamos a que la utilice durante tanto tiempo como tenga sentido hacerlo.
Aunque la asexualidad comparte un conjunto común de valores, se expresa de manera diferente en cada individuo. Dentro de los foros AVEN, la gente asexual usa el lenguaje para distinguir su variedad de opiniones concernientes a la expresión sexual y a las relaciones románticas.
La demisexualidad es la ausencia de atracción sexual a menos que se establezca un vínculo profundo con la otra persona y no todos los demisexuales son sexo-favorables o sexo-positivos. Hay muchos demisexuales que pasan del sexo.
Un demisexual es una persona que no experimenta atracción sexual a menos que forme una fuerte conexión emocional con alguien.
Es vista más habitualmente en relaciones románticas pero de ninguna manera confinada a ellas. El término demisexual proviene de una identidad que se encuentra “a medio camino” entre alosexual y asexual. Sin embargo, este término no significa que los demisexuales tengan una sexualidad incompleta o a la mitad, ni tampoco significa que la atracción sexual sin conexión emocional sea requerida para una completa sexualidad. En general, los demisexuales no se sienten sexualmente atraídos por un género u otro. Sin embargo, cuando un asexual se conecta emocionalmente a alguien más (si los sentimientos son de amor romántico o amistad profunda), el demisexual experimenta atracción sexual y deseo pero únicamente hacia el compañero o compañeros específicos.
Entonces para qué crear otra etiqueta si el problema no es la etiqueta sino la falta de comprensión respecto a ellas. La misma comunidad invisibiliza a su propia gente. No entienden ni saben usar la etiqueta, pues se le hace mucho más fácil inventar que leer, sin hablar de los que normalizan la asexualidad y la demisexualidad para quedarse en el closet alonormativo. Aquí estamos y somos diversos. Leer aún no mordió a nadie.
Azulvg, activista mexicana